Has terminado. Después de meses, quizás años, has escrito la última palabra de tu manuscrito. La trama es sólida, los personajes respiran y el final es impactante. Pasas el corrector ortográfico, corriges las tildes y las comas rebeldes. Y, sin embargo, cuando lo comparas con la novela de ese autor que admiras, algo no encaja.Leer más














